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martes, 15 de mayo de 2012

¿El problema es que sos colorada o que no sos colorada?


Los indignados uruguayos. Fuente
Al final una de las inspiradoras de la marcha autoconvocada y apolítica ni era tan auto ni tan apolítica. La opereta mediática era tan burda que no duró un día. Sin embargo, me queda en la cabeza la intención. Parece que ocupar un espacio inhibe la opinión de quien lo ocupa. Defender una posición de cualquier tipo es visto como una defensa de intereses particularísimos y, para zafar de eso, hay que limpiarse del pecado y bautizarse de vuelta: soy sólo un ciudadano. Pero, ¿un colorado no es un ciudadano?

martes, 21 de febrero de 2012

El carnaval del miedo

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El típico nivel de virulencia contra los jóvenes. Pero sumemos a los medios decomunicación. Listo, tenemos una noticia. Cuando un borracho atropelló a dos jóvenes, matando a uno de ellos, se desató la furia. La noticia fue “hay mucho bardo, che, alguien tiene que hacer algo”. Y sí, alguien hizo algo. En Montevideo, cuando se trata de chorros, se llama “justicia por mano propia”. Allá, como es en el interior y ataca la propiedad privada, se denomina  “vecinos cansados”. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Ironía estampada: Vuelva a bordo, carajo! A cumplir su papel en el naufragio!!

Isaac Washington, el barman de
El Crucero del Amor. Harrmoso negro.
Fuente

   El País informa hoy que los italianos están de punta con el comandante Francesco Squettino, el capitán del barco de lujo que rajó mientras tripulación y pasajeros intentaban salvar sus vidas. Los italianos se indignaron de tal forma que una camiseta hace furor. En su frente tiene estampada la frase “Vada a bordo, cazzo!”, algo así como “Vuelva a bordo, carajo!”, la orden que emitió el capitán de la guardia costera Gregorio de Falco desde el puerto al comandante irresponsable. Sin embargo, hay algo que me llama la atención. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Diario El País: “Naaah, pero por qué va a querer irse un uruguayo de España??? Si llegaron los tipos serios!!”



La edición dominical de El País publicó un reportaje sobrelos uruguayos que permanecerán en España, a pesar de la crisis. Algunos números: la “madre patria” tiene un incremento en el PBI del 0,8% en el último semestre y sigue cayendo, una inflación interanual del 3% y el desempleo es del 25,1%. Es decir, la crisis la paga el mundo del trabajo.

sábado, 7 de mayo de 2011

A mí me gustaba el Charly García drogado (o la crítica que NO hay que escribir)

Mentira, no me gusta ver pasado a Charly. Pero esta semana leí un par de críticas en medios montevideanos donde apuntan las baterías a lugares inadecuados para describir arte.

Daniel Viglione entrevista al músico para El Observador y subraya la falta de respuestas a las cuestiones ligadas con drogas. Hace dieciséis preguntas, siete hacen referencia explicita con la cocaína y el resto a su modo de vida. De música, nada.

Explicita que el músico prefiere no hablar de sus años de descontrol, a pesar de su insistencia. Le pide una reflexión “sincera y cruel” sobre su obra. Y termina con una pregunta Luis Majul (“¿sos feliz?”): consulta qué le pediría a Dios.

Me queda claro que el tipo fue a buscar un titular vinculado a un juicio negativo sobre las drogas. La última pregunta alude a los narcóticos: responde “Seguir recibiendo y dando amor, esa es mi única droga de hoy”. Terminó la nota, obtuvo su titular mareado.

Habría que explicarle a la gente de El Observador que los católicos no son el 100% de sus lectores. Algunos sentimos la atracción por las preguntas inteligentes.

Si bien la entrevista de Gastón Pérgola realizada en enero para El País fue más respetuosa, las últimas novedades para el diario van de la mano del escándalo. Los hijos, Palito Ortega, la medicación psiquiátrica. Aún no hablamos de música.

Gonzalo Curbelo, para La Diaria, no tuvo acceso al músico. Repasó la carrera solista con algún guiño a sus años anteriores. Pero viene con la misma propuesta de fiscal penal, de crítico artístico no.

Curbelo subraya las influencias pop de los años solos y olvida que explotó la samba brasileña (que tocó en Río, Serú Girán nació para tocar en ese festival jazz) y por supuesto el tango rioplatense como ningún músico de rock en Argentina. Habla de las referencias al descontrol general de las baladas en “Cómo conseguir chicas” del ’89, y llega a subrayar su gusto por versionar canciones, y eso lo descubre como un escriba que no quiso destacar lo artístico, señalando lo espectacular*.

Pero la peor crítica de todas es la que publica Brecha con la pluma de Andrés Torreón. La recomposición de la relación con el público, para él, se dará con la producción de espectáculos prolijos, ordenados y profesionales. Esto indica que el semanario de izquierdas, o por lo menos una de sus plumas, considera que la cultura pasa por el intercambio de bienesculturales, que necesariamente exigen estas tres características anteriores.



Y puedo comparar a Charly con estos exponentes, porque Torreón señala su vínculo con Palito Ortega, tomando una posición bastante maniqueísta del mundo.

Si pasamos por alto los niveles artísticos que alcanzó Carlos García Moreno es que no nos llegó al cuore, algo a lo que todos tenemos derecho. Ahora, ese no es el tema del crítico. El tipo tiene que hacer otra cosa.

La posición del cronista de cultura es explicar las influencias musicales, comentar los puntos de vista que la obra refleja, conectar su trabajo con otras voces, descubrir su valor en una estética dada. Es decir, expandir la obra a lugares que ni el propio artista conoce.

Si los tipos no escriben sobre su liderazgo en la  producción de rock sinfónico en Argentina, si no consignan los contenidos de sus letras en plena dictadura, ni la fusión musical, ni los artistas que surgieron y desarrollaron a partir de sus bandas, ni su comprensión de lo que es una canción a lo largo de sus discos, no explican por qué Charly García es así.

Lo que ellos dicen es que no les gusta Charly García porque están por encima de él.

Más allá del valor artístico, el creador debe comprometerse con honestidad en cada obra. Seguir sus valores aún cuando la salud paga. La voz de un tiempo termina de la misma manera que su tiempo. Yo no propongo que matarse es parte del juego, digo que las consecuencias por encontrar nuestros fantasmas y plasmarlo en una obra de arte no tiene un final feliz. Y aquí me detengo, para que cada cual reflexione a su manera.

Pero por favor, que sea una discusión digna del arte y no digna de Jorge Rial.

Los dejo con una canción pop, "robada" de James Brown, que la compuso en los peores años del racismo norteamericano.




 
* Cabe consignar que “Promesas sobre el bidet” la escribió mientras se bañaba y tomaba whisky, que “Demoliendo Hoteles” es anterior al disco que señala, que "Eiti Leda" describe la Coca - Cola, la otra droga de Charly García, que se olvidan de "la línea blanca se terminó" de Llorando en el espejo en Serú Girán, y otros bises destacados.