Pasaron
diez años de las hordas que venían del Cerro, un barrio que se convirtió en una
zona roja amenazante, de un peligro potente, donde vivían muchos y era un
misterio el por qué no se movían todos juntos y rompían todo, por qué no
empezaban a martillar cada costura de la pared para que se caiga, por qué no
reventaban los autos con fuegos prendidos con nafta, por qué no reventaban las
cabezas de los viejos contra el asfalto, que hicieran todo eso de una forma definitiva y, sin embargo, se
quedaban en el Cerro, nos dejaban expectantes, con el Cristo en la boca, porque
diariamente nos robaban, nos cogían y nos torcían los brazos hasta que las
muñecas nos estallaban sobre la espalda, entonces todos nos preguntábamos qué
les impedía hacerlo de una vez.
Esta
semana supimos que un hombre de 45 años ultimó a su hija de cinco, con 25
puntadas de un destornillador. El hombre desarrolló una psicosis crónica y
esquizofrenia, por lo tanto, fue declarado inimputable y derivado al hospital
Vilardebó. Según la pericia forense, interpreta los hechos en un contexto
delirante, sufre insomnio, anorexia y nunca fue tratado. La misma semana,
la Unasev informa que un uruguayo muere en las rutas cada 17 horas, víctima de
un siniestro de tránsito.
Apenas
dos apuntes sobre la presunta violación de derechos laborales a trabajadoras
extranjeros por parte de Natalie Manhard, dueña de comercios importadores como
Chic Parisien e Indian Outlet:
Gregori Samsa sube al estrado y agradece a los jueces por la distinción. Ganó un
premio. Luego corre su flequillo “Kurt Cobain” con su decimoséptima patita,
mientras explica que toda su alienación está presente en su música y que su
difusión le permitió integrarse al mundo, una cosa muy complicada para una
cucaracha. Eso, que hablando de su drama es modelo para otros jóvenes. Después
pidió que lo den vuelta, y se fue bajo un baño de aplausos.
Cuando
Antel “se equivoca” los medios y los liberales se remilgan porque tienen una de
las pocas ocasiones para gritar su respuesta ideológica sin que nadie les objete
nada. Los Olimareños tocan en un festival pero no pueden cobrar por Antel, Paul
no puede cobrar por Antel. ¡Y mucho menos enviar mensajes de texto del Pit-Cnt!
Pero, ¿por qué? Porque es pública. Habrá que empezar a llenar de contenido el
sentido de lo público, porque se mezclaron los asuntos.
El típico nivel de virulencia contra los jóvenes. Pero sumemos a los medios decomunicación. Listo, tenemos una noticia. Cuando un borracho atropelló a dos jóvenes, matando a uno de ellos, se desató la furia. La noticia fue “hay mucho bardo, che, alguien tiene que hacer algo”. Y sí, alguien hizo algo. En Montevideo, cuando se trata de chorros, se llama “justicia por mano propia”. Allá, como es en el interior y ataca la propiedad privada, se denomina “vecinos cansados”.
Isaac Washington, el barman de
El Crucero del Amor. Harrmoso negro. Fuente
El País informa hoy que los italianos están de punta con el comandante Francesco Squettino, el capitán del barco de lujo que rajó mientras tripulación y pasajeros intentaban salvar sus vidas. Los italianos se indignaron de tal forma que una camiseta hace furor. En su frente tiene estampada la frase “Vada a bordo, cazzo!”, algo así como “Vuelva a bordo, carajo!”, la orden que emitió el capitán de la guardia costera Gregorio de Falco desde el puerto al comandante irresponsable. Sin embargo, hay algo que me llama la atención.
Como último artículo del año quería evitar las siempre usuales conclusiones de los últimos doce meses. No se me ocurrió otra cosa más que presentar parte de lo que quiero hacer el año próximo mediante una entrevista, el género más bastardeado y peor hecho cuando se trata de artistas. Hecho, obviamente, por el peor entrevistador. Como dice Whitman, adentro somos un montón.
¿En qué estás?
-Laburando, dos por tres escribo, y compongo música. Quiero hacer algo con la música el año próximo.
-¿Pero dejaste de escribir? Digo, yo sé que siempre estás escribiendo, hablo de ficción.
Empezó la Teletón. Como ya sabemos, es un evento organizado por primera vez en 1978 por Don Francisco, el presentador televisivo más conocido que ofreció Chile. Una nota publicada por Focoblanco recuerda que durante esos años de pinochecato ésa fue la respuesta para resolver un problema público: pagar la salud más costosa para las personas más vulnerables. Y hoy el argumento es el mismo, básicamente. Quiero develar cierto tipo de complicidad en esta acción.
Hace poco me di cuenta que la publicidad de una empresa de telefonía móvil propone una frase: “todos juntos, todo el tiempo, en todos lados”. Recordé dos artículos recientes que colgué en este blog: uno sobre la política-publicidad y otro sobre temas ecológicos. Vamos un paso más abajo, gracias al celular.
Tres adolescentes castigaron a un perro con tanta violencia que lo mataron. Grabaron el acto en un celular y lo subieron a la red. El hecho generó una conmoción enorme, al punto que los comentarios publicados por los lectores de la información llegaron a solicitar la ley del talión para los adolescentes. Acá hay dos errores gravísimos.
Cuando llega la primavera a la ciudad de Montevideo, una multitud de corredores la atraviesa. Todas las marcas deportivas o las grandes instituciones públicas o privadas organizan una corrida, o un cuarto de maratón, y la asocian a un slogan o interés, tanto público como privado. Esto pretende un golpe de efecto en los medios de comunicación, la cancha donde se juegan los intereses colectivos y el discurso público. Anoto un par de inconvenientes.
"La cultura hará cambios más profundos que el comercio y la industria”, dijo un representante de los bailarines coreanos que visita Montevideo. Muy sueltito de cuerpo debido a su gran castellano, el delegado coreano repitió a la cronista de Subrayado una cita que es usual en varios actores de izquierda. Esta afirmación es inocente y pocos delitos son peores que la inocencia en el mundo actual -bailar por un sueño está ahí, ahí-. De aquí nacen dos reflexiones que quiero compartir.
Es imponente la manera en la cual se construye la opinión pública. Que en definitiva es la estructura que los medios de comunicación otorgan a los temas, junto a la devolución de sus audiencias. Éstas últimas, atomizadas, analizadas, comparadas, con todo ese trabajo clínico y detectivesco encima son, con su movimiento, las grandes protagonistas del mareo y lucidez de los tiempos que corren.
Hoy se debatió sobre el impuesto a los grandes terratenientes, cuyo tratamiento se extenderá porque esta tarde el acuerdo no apareció. Es un tema importante que, a pesar de mantener en rigor la estructura económica del país, se vive como la vida o la muerte. La noticia corre como un debate en Intrusos: igual de profunda, terraja y prescindible. Igual de imperiosa, ineludible, o cínica. Y eso que no cambia nada, porque políticamente es un “mensaje” a los más ricos y nada más.
Si eso existe, sirve y se replica. De lo contrario, no es funcional al sistema. Es el motivo del Código Da Vinci, donde un detalle abre un abismo de información para descubrir algo que a nadie le interesa. Pensar que la Iglesia Católica se va a caer porque descubramos científicamente que “el flaco” la puso es bastante infantil. No importa, el volumen de data es apabullante y no conocerlo es quedarse afuera de algo social que nadie sabe muy bien qué es. Es la cultura de masas.
Y la cultura de masas se alimenta de nada. Es necesario que así sea. Alimenta la atención hasta en sus detalles ínfimos, sus quiebres y fisuras. Te engancha para estar en vilo y constantemente renueva sus motivos. Pero los motivos para estar enganchados, la operación de prensa, es no descubrir que en el fondo no existe nada. Como una ola que rompe en la arena y demuestra que no llevaba nada ni nadie. Y ahí reside el poder.
Vamos a dar vuelta un ejemplo. Pongamos que Zaira Nara me da bola. ¿Qué hace un flaco cualquiera para levantarse una mina? Los primeros contactos sirven para conocerse e intercambiar impresiones. Si las impresiones son buenas, el tiempo juntos es mayor y la buena onda nos ilumina; si todo parece acompañarnos, empezamos a salir como pareja y vamos a comer. Son dos tipos que se quieren a un paso de compartir sus vidas.
Pongamos que no, que me quiero colgar de las tetas de la mina. No solo por atracción sino por prensa. Mercaderes y periodistas siempre persiguieron y perseguirán a los mediáticos y yo aprovecho la volada porque me quiero posicionar. Digamos que a la mina le sirve, porque quiere mantener el perfil de novia de Argentina y evitar la grasa que le chorrea a la hermana.Morfamos en un restorán paquete y no paro hasta las tapas de los diarios . Son dos tipos que necesitan prensa.
Amor o negocio. ¿La posta es importante ? No, los dos puntos son perfectamente válidos en el caldo de la opinión pública. Lo importante es establecer la duda, la fracción suficiente para tejer la red arqueológica de archivo, publicaciones, debate. Borrar el límite entre juego y realidad, entre intereses y convicciones. Y eso vale tanto para Intrusos como para el informativo de las siete, ocho o nueve de la noche.
Sin el sueño por ser famosos o poderosos no hay angustia vital. Sin angustia vital no hay dudas.Sin la duda (como la establecimos) no hay rating. Sin rating no se venden minutos de televisión. Sin minutos de televisión los productores no venden. Sin productores no hay mundo posible (productores en general y en particular, por eso no quieren tocar el bolsillo a los rurales, ¿no?).
Hay que salir de ese círculo vicioso. Quiero decir: a nadie le interesan dos tipos que van a juntar sus vidas, de eso hay en todos lados. Justamente eso, lo que hay en todos lados, nos va a rescatar de este mundo descripto por Guy Debord en su “sociedad del espectáculo”.
Por eso, Zaira, si tocan la puerta no abras. Ya terminé, salgo de la compu y te preparo la cocoa que te prometí a la tarde.