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miércoles, 26 de diciembre de 2012

El 2002 y el verdadero fin del mundo

Zombies, fuente

Pasaron diez años de las hordas que venían del Cerro, un barrio que se convirtió en una zona roja amenazante, de un peligro potente, donde vivían muchos y era un misterio el por qué no se movían todos juntos y rompían todo, por qué no empezaban a martillar cada costura de la pared para que se caiga, por qué no reventaban los autos con fuegos prendidos con nafta, por qué no reventaban las cabezas de los viejos contra el asfalto, que hicieran todo eso  de una forma definitiva y, sin embargo, se quedaban en el Cerro, nos dejaban expectantes, con el Cristo en la boca, porque diariamente nos robaban, nos cogían y nos torcían los brazos hasta que las muñecas nos estallaban sobre la espalda, entonces todos nos preguntábamos qué les impedía hacerlo de una vez.

lunes, 1 de octubre de 2012

El culo de Cris Namús

Chris Namús. Fuente

No iba a sacar el tema, pero leí con insistencia que los uruguayos somos hipócritas por la exposición del culo de la popular púgil Cris Namús. Videos así hay a millonadas en internet, pero no son de Chris Namús. ¿Qué tiene de especial el asterisco de la boxeadora? Que es famosa y deportista. Y ese es un paso previo al video que no vemos. Tengo ganas de decir que no lo vemos porque hay un culo, pero lo voy a evitar. Ups.

Lo primero es declarar que es una boludez el argumento “ qué te sorprendés, quién no se chupó una pija antes”, porque eso implica que la sexualidad es una cosa habitual, cuando en realidad es una cosa especial. Obvio que es común y normal, pero aún garchando por deporte y por una noche, por placer, no deja de ser una cosa especial.

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Qué es peor: matar con un destornillador o sobre un auto?

Fuente

Esta semana supimos que un hombre de 45 años ultimó a su hija de cinco, con 25 puntadas de un destornillador. El hombre desarrolló una psicosis crónica y esquizofrenia, por lo tanto, fue declarado inimputable y derivado al hospital Vilardebó. Según la pericia forense, interpreta los hechos en un contexto delirante, sufre insomnio, anorexia y nunca fue tratado. La misma semana, la Unasev informa que un uruguayo muere en las rutas cada 17 horas, víctima de un siniestro de tránsito.

martes, 27 de diciembre de 2011

Pablo Ibáñez, un autorreportaje

Esto no es una pipa, de René Magritte. Fuente.

Como último artículo del año quería evitar las siempre usuales conclusiones de los últimos doce meses. No se me ocurrió otra cosa más que presentar parte de lo que quiero hacer el año próximo mediante una entrevista, el género más bastardeado y peor hecho cuando se trata de artistas. Hecho, obviamente, por el peor entrevistador. Como dice Whitman, adentro somos un montón.

¿En qué estás?
-Laburando, dos por tres escribo, y compongo música. Quiero hacer algo con la música el año próximo.

-¿Pero dejaste de escribir? Digo, yo sé que siempre estás escribiendo, hablo de ficción.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El infierno es Claro: todos juntos, todo el tiempo, en todos lados

Fuente
Hace poco me di cuenta que la publicidad de una empresa de telefonía móvil propone una frase: “todos juntos, todo el tiempo, en todos lados”. Recordé dos artículos recientes que colgué en este blog: uno sobre la política-publicidad y otro sobre temas ecológicos. Vamos un paso más abajo, gracias al celular.


lunes, 14 de noviembre de 2011

Para matar a los asesinos de asesinos de perros

Imágenes del video. Fuente
Tres adolescentes castigaron a un perro con tanta violencia que lo mataron. Grabaron el acto en un celular y lo subieron a la red. El hecho generó una conmoción enorme, al punto que los comentarios publicados por los lectores de la información llegaron a solicitar la ley del talión para los adolescentes. Acá hay dos errores gravísimos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Run, Forrest! Pero que sea con Nike*

 Fuente
Cuando llega la primavera a la ciudad de Montevideo, una multitud de corredores la atraviesa. Todas las marcas deportivas o las grandes instituciones públicas o privadas organizan una corrida, o un cuarto de maratón, y la asocian a un slogan o interés, tanto público como privado. Esto pretende un golpe de efecto en los medios de comunicación, la cancha donde se juegan los intereses colectivos y el discurso público. Anoto un par de inconvenientes.


martes, 27 de septiembre de 2011

La cultura hará cambios más profundos que el comercio y la industria. Mentira.

Tambores coreanos. Fuente

"La cultura hará cambios más profundos que el comercio y la industria”, dijo un representante de los bailarines coreanos que visita Montevideo. Muy sueltito de cuerpo debido a su gran castellano, el delegado coreano repitió a la cronista de Subrayado una cita que es usual en varios actores de izquierda. Esta afirmación es inocente y pocos delitos son peores que la inocencia en el mundo actual -bailar por un sueño está ahí, ahí-. De aquí nacen dos reflexiones que quiero compartir.


domingo, 21 de agosto de 2011

Chunking Express: ¿Puede alguien decirme: “Me voy a comer tu dolor”?

Faye Wong Fuente

Otra de cine. En este caso es Chunking Express, la cuarta película del realizador chino Wonk Kar-Wai filmada en 1994. Fue producida en dos semanas y en oriente ganó todos los premios. Gracias a esta película, su realizador consiguió el pasaje al gran cine e incluso a la industria occidental, cuando los directores entraban ahí únicamente con sus relatos de karatekas. Esta nos muestra dos historias de amor, de la cual hablaremos sobre una de ellas.

La primera trata del encuentro entre un policía, el joven Agente 223 que no soportó la ruptura con su pareja y salió a buscar cualquier cosa, lo que venga. Vino una china occidentalizada, con peluca onda Marilyn Monroe, lentes negros y gabardina, “porque nunca se sabe cuándo va a llover o cuándo va a salir el sol”. Ambos están obsesionados con el 1º de mayo de 1994: uno porque es el cumplemes sin ella y la otra porque ese día la iban a matar, ya que los hindúes que transportaban merca y estaban a su cargo se perdieron. Muchos dicen que es una ficción sobre el traspaso de Hong Kong de manos británicas a la China comunista y eso está bien, pero no vamos a profundizar. Nos interesa la otra historia.

Tu infierno está encantador

Hablamos del comienzo de la relación entre Faye, una loquita que no puede encajar su esfera social con su mundo interior y que atiende el carro de chorizos chino, con el Agente 663, otro policía que también perdió un amor. Nuestro agente de segunda, de esos que andan en la calle para mantener el orden, se enganchó con una azafata, una gran metáfora para establecer la idea del amor adulto sin asidero, sin raíces ni otra cosa que presente. La china de la comida rápida se encariña rápidamente con él (en seis horas según la peli) y retiene la carta de despedida que le envía la azafata al Agente, con un sobre que también contiene la llave de su casa. Osea, más claro echale agua, fuiste.

Tony Leung Fuente
Nuestro policía no abre la carta, permite que Faye se la quede. Total, explicaciones sobraban. La soledad del tipo se llena hablando con los objetos, en especial los que guardan relación con la azafata (signo de su quiebre emocional). La curiosidad de Faye es más fuerte y se mete como intrusa en la casa de 663, todas las tardes. Primero revuelve sus cosas, después las ordena, luego deja marcas (le saca el repasador agujereado, cambia los osos de peluche con los cuales conversa el ex férreo agente de la ley, lo llama desde la ventana, cambia las etiquetas de las latas de sardina que come el agente), e incluso se esconde en su armario cada vez que nuestro policía amigo llega de improviso, pues cree que aquella llegará en cualquier momento.

En esos momentos a uno le viene la idea: “ah, pero este tipo es un nabo, cómo no se da cuenta”. Pero demos vuelta el ejemplo. ¿Y si nuestra casa, el lugar más intimo de nuestra esfera social, es en realidad una metáfora de nuestra cabeza? ¿No es justamente esa la tarea de la persona que ingresa a nuestra vida? Las minas llegan, juegan con nuestras cosas, nos cambian la música, las cortinas y el fregón. Hasta esconden la ropa de la otra, con todos sus perfumes naturales. Hacen un ejercicio a escondidas y dejan señales que son, en el mismo acto, un ejercicio de cordura y locura. Nuestra cabeza se convierte en el mundo de fantasía de ella mientras nosotros, claro, nos hacemos los nabos.

Faye Wong Fuente

¿Por qué no te dejás de pensar en labios que besan frío?

Eso sí, está bien que la otra nos limpie, pero el que debe ordenar es uno mismo. En uno de los tantos pires esperando a la viajante, el Agente 663 corre hacia su casa y encuentra un quilombo: el desborde de agua, la ropa en el piso y mojada, el dormitorio desprolijo. Llegó la hora de hacer el trabajo a fondo. Él mismo se encarga de poner todas las cosas de la azafata en un par de cajas, que deposita bien arriba, sobre un estante en la despensa. Al final encuentra a la piba de la comida rápida, acurrucada contra un rincón de nuestra casa/cabeza y temblando por el descubrimiento. Obvio que el paso siguiente es aceptarla, porque uno tiene que dejar de pensar en labios que besan, fríos, para cerrar un ojo y ver cuantos cuernos tiene el diablo. Pero la película tiene un giro cuyo final no voy a contar.

Fuente 
El film tiene un lenguaje onírico, tanto la primera parte como la segunda. No hay historia en su forma clásica, estamos meses en la cabeza/monoambiente del policía, sin mucho sentido narrativo, antes del desenlace acelerado. Es necesario que así sea, para contar el aspecto sicológico de manera interesante. Y nunca consumamos el amor: al término nuestra enamorada ofrece un viaje al agente pero, ¿adónde? “Donde quieras llevarme”, ¿qué otra cosa le va a decir? Y baja el telón.

Mención aparte para la versión de Dreams, el tema de Cranberries, pero en chino. Sí, en chino, cantada en su versión oriental por la propia Faye, que de día es actriz y de noche canta pop de protesta pero oficialista. Es la Britney Viglietti en mandarín.

Les dejo esta versión y el clásico de los Redondos, que para el caso vale. Les pido que no me toquen el volumen, porque a mí me gusta limpiar mi casa con la música bien alta. Y si no me van a ayudar a ordenar, por lo menos me levantan los pies de la alfombra que ya perdí mucho tiempo hablando. Gracias.





Si se decidieron, acá va el link para bajar la película http://bit.ly/idPsWu

martes, 26 de julio de 2011

Artigas Pop: Por qué no me gustó La Redota

Fuente

Hoy estrenaron la pelicula de César Charlone “La Redota” en el Solís y quería poner en debate algunas cosas. Sección cinéfilos primero, porque no es el tema. Muy bueno todo: reconstrucción de época, guión, actores; Esmoris bien, los lugares bien, hay uruguayez. Lo digo desde mi lugar de espectador ya que nunca agarré una cámara, pero como producto película de cine es buena. Las películas de hoy son máquinas trágicas cuyo objetivo es llegar al final y este film cumple la regla. No será Terminator pero encara.

La historia no trata de José Artigas. El presidente Máximo Santos encarga un cuadro del más importante de los Pepes a Juan Manuel Blanes y este, apremiado por el tiempo y las obligaciones, estudia los materiales que la oficina presidencial le dispensa, para hacerse una mejor idea de quién era el tipo éste del que tanto insiste Santos. Estamos en 1886, fundando la república y la nacionalidad.

Así que Blanes, antes de agarrar la brocha gorda, lee los textos artiguistas. “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”, “sean los más infelices los más privilegiados”, "el despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos" (esa es buena), "nada podemos esperar si no es de nosotros mismos" (esa es boluda), toda esa batería de frases escolares, a Juan Manuel no le sirven para pintar una cara. Da la casualidad que encuentra unos retratos de aquel que buscó a José Gervasio para matarlo, y es a partir de esos dibujos que Juan Manuel reconstruye la historia para nosotros. Esa es la película. Pero hay algunos puntos en los cuales me quiero detener.

Máximo Santos
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El papel de Máximo Santos es representar al Estado. No solamente ese lugar fundador que necesita un mito para identificarnos, como propone la película. También vemos los motivos y maneras propias del aparato estatal: desde su burocratismo hasta su represión. Desde apurarlo con los plazos de la pintura, desde la manía por acopiar material del héroe, hasta el final cuando solicita a Blanes que saque la chusma que rodea a Artigas. Santos ES el Estado autoritario, y esa interpretación me parece un error posmoderno.*

Blanes quería sentir a Artigas porque, claro, es un artista**. Así que interpreta los dibujos de Guzmán Larra, el enviado para asesinar al caudillo. Eso sí, los dibujos no vienen con manual, como el arte, así que de lenguaje nunca hablamos. Si no hablamos de lenguaje, no hablamos de política. Yo pregunto: ¿de qué está hecha la sociedad?, ¿cómo nos organizamos sin lenguaje?, ¿cómo nos interpretamos? La cosa pública para los griegos clásicos era aquello que se podía pensar. Hoy no le permitimos hacer eso, ni a Blanes, ni a Artigas. A Santos sí, porque es el Estado y es malo.

El viaje del sicario Larra es evidente, pero no por eso deja de ser malo como maquinaria narrativa. Quiere volver a España ya que es un realista y como tal, no tenía que hacer nada en un ex virreinato. Así que Manuel de Sarratea (malo, muy malo, más que el Estado, ¡así que imaginate!) lo contrata para matarlo. Pero de realista enemigo de Buenos Aires a artigüista convencido, según la película, le hizo falta una hora y media. No es que esté mal, sino que el chiste de identificarme con el sicario para descubrir a Artigas es malo. Explico porqué.

Juan Manuel Blanes
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Larra está enamorado de una mina, que es España. El enamoramiento sirve para no obligarse a explicar política. Es más, tampoco explica la política oriental, se limita a decir que lo más rico que tenemos es nuestro estado permanente de asamblea. (“lo más rico que tienen es su gente”, mientras los representantes de las diversas etnias que apoyaron al artigüismo debaten). Larra conoce a estos, los pueblos, a través de un collage, presentado en unos minutos. Pasan criollos, guaraníes, charrúas, paisanos, negros. Pero pasan, nadie explica porqué lo bancan al Pepe.

A cierta altura de la película la identificación público=Larra=Artigas es un espasmo. Al principio Larra sirve para descubrir al héroe patrio (a tal punto que se presenta como periodista, es decir, como observador objetivo de la realidad, ¿no?). Cuando a Larra se le trastocan los papeles y es ganado por el carisma caudillesco, te das cuenta que la película no se trata de otra cosa que de nosotros buscando a Artigas. Él mismo se lo dice: “Yo soy lo que ellos crean”, mientras señala a los paisanos.

Viene un chasque paraguayo con yerba y tabaco, cuando Artigas esperaba tropa para pelearle a los portugueses y comenzar a tejer una gran América. Matan al chasque. El crimen lo paga un paisano inocente. Eso tomó más tiempo en pantalla que una crisis militar, cuando se le va el coronel Martínez. Es que hablamos de sentimientos en una hora y media, pero no de política. Las frases escolares tampoco sirven para que nosotros lo reconstruyamos, necesitamos sentir al caudillo.

Dos Caminos, de Juan Manuel Blanes
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En una, Artigas llama al periodista/sicario/público y lo invita a descubrir su secreto: está organizando unas milicias con paisanos. Y el film nos muestra domas camperas, el momento donde el hombre intenta dominar a la naturaleza. No, perdón, esto es una película posmoderna: la doma representa al hombre siendo uno con la naturaleza. Cuando vean la película van a saber de qué hablo. Esta película presenta una conexión empática, uterina e individual con Artigas. ¡Esa es su misión, nuevo uruguayo!

El periodista/sicario/dibujante/espectador de hoy, sólo se puede construir desde este 2011 para poner al Artigas que quiere ver. No derriba ningún mito, que las garchadas ni las pajeadas te confundan (cuando veas la película también vas a entender este párrafo: esa escena sirve para fundir definitivamente a Larra/Artigas, las dos caras de la misma máquina). Dice que es padre de Andresito, que fue contrabandista, que es mujeriego, que no mata a los amigos.

Dice lo mismo que dice el mito pop de este principio de siglo. Lo hace más sólido, más impenetrable y justamente por eso, más personal. Armate el Artigas a tu medida, ésta película no te lo toca. Total, ¡viva la diversidad!

Fuente
Llevamos una hora y media. Los pueblos deciden qué hacer en asamblea. Algunos quieren negociar con los portugos, otros pelear a capa y espada. Larra ya es uno más, como nosotros, presentes en la asamblea. Artigas inscribe una “U” en una lanza y la tira, lo más lejos que puede. Dice que hasta acá es lo conocido, pero después de la lanza está la “utopía”. Claro, querido lector, esto es una película y, como todos los productos posmodernos, no tiene conflicto. No los quiere tener con sus consumidores, no le rinde. La utopía es de cada uno, expuesta en asamblea y ya está, después vemos. El problema es que el “después vemos” es justamente la política, eso que nunca formó parte de la película y que es el mayor legado de José Artigas.

La película va a ser un éxito taquillero porque tiene todas las condiciones para insertarse en la sensibilidad de este momento. Pero me decepciona que lo social y lo político estén emparentados con el collage y el desorden, antes que con la política, la síntesis y el lenguaje.

Collage. Cuando veas el cuadro original que pintó Blanes para Santos, te vas a acordar de mí.


*Todas las interpretaciones van más allá de lo histórico. En efecto, Máximo le pidió un cuadro a Juan Manuel para fundar la patria con imágenes y héroes de leyenda. Lo que cuestiono es desde qué lugar del hoy lo hacemos.



**Así como en una cosa la película se atañe a lo histórico, en este punto no lo hace. Blanes hizo estudios antropomórficos muy serios sobre la cara de Artigas en sus diferentes etapas vitales, en base al famoso retrato de Debray. Pero como toda ficción, tiene todo el derecho a basarse en lo real e ir más allá. Dudo si el lugar que eligió es el mejor.

lunes, 13 de junio de 2011

Si Zaira Nara me diera bola

Fuente

Es imponente la manera en la cual se construye la opinión pública. Que en definitiva es la estructura que los medios de comunicación otorgan a los temas, junto a la devolución de sus audiencias. Éstas últimas, atomizadas, analizadas, comparadas, con todo ese trabajo clínico y detectivesco encima son, con su movimiento, las grandes protagonistas del mareo y lucidez de los tiempos que corren.

Hoy se debatió sobre el impuesto a los grandes terratenientes, cuyo tratamiento se extenderá porque esta tarde el acuerdo no apareció. Es un tema importante que, a pesar de mantener en rigor la estructura económica del país, se vive como la vida o la muerte. La noticia corre como un debate en Intrusos: igual de profunda, terraja y prescindible. Igual de imperiosa, ineludible, o cínica. Y eso que no cambia nada, porque políticamente es un “mensaje” a los más ricos y nada más.

Fuente
Lo mismo pasa con el resto de novedades periódicas, como el casorio de Fórlan. No voy a ingresar en detalles que todo el mundo abordó. Me voy a detener en un aspecto. En realidad no importa si Forlán entrega la cola, ni Zaira y su gusto por agrandar sus deudas con la plata de otro, ni los contratos prenupciales, ni el contrato social, ni la tierra y sus impuestos, ni siquiera importa el video, el terrorismo o Lacalle renunciando al Honorable Directorio (eso sí que a nadie le importa). Nada importa.

Lo relevante es que exista un espacio para dudar.

Si eso existe, sirve y se replica. De lo contrario, no es funcional al sistema. Es el motivo del Código Da Vinci, donde un detalle abre un abismo de información para descubrir algo que a nadie le interesa. Pensar que la Iglesia Católica se va a caer porque descubramos científicamente que “el flaco” la puso es bastante infantil. No importa, el volumen de data es apabullante y no conocerlo es quedarse afuera de algo social que nadie sabe muy bien qué es. Es la cultura de masas.

Y la cultura de masas se alimenta de nada. Es necesario que así sea. Alimenta la atención hasta en sus detalles ínfimos, sus quiebres y fisuras. Te engancha para estar en vilo y constantemente renueva sus motivos. Pero los motivos para estar enganchados, la operación de prensa, es no descubrir que en el fondo no existe nada. Como una ola que rompe en la arena y demuestra que no llevaba nada ni nadie. Y ahí reside el poder.

Vamos a dar vuelta un ejemplo. Pongamos que Zaira Nara me da bola. ¿Qué hace un flaco cualquiera para levantarse una mina? Los primeros contactos sirven para conocerse e intercambiar impresiones. Si las impresiones son buenas, el tiempo juntos es mayor y la buena onda nos ilumina; si todo parece acompañarnos, empezamos a salir como pareja y vamos a comer. Son dos tipos que se quieren a un paso de compartir sus vidas.

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Pongamos que no, que me quiero colgar de las tetas de la mina. No solo por atracción sino por prensa. Mercaderes y periodistas siempre persiguieron y perseguirán a los mediáticos y yo aprovecho la volada porque me quiero posicionar. Digamos que a la mina le sirve, porque quiere mantener el perfil de novia de Argentina y evitar la grasa que le chorrea a la hermana.  Morfamos en un restorán paquete y no paro hasta las tapas de los diarios . Son dos tipos que necesitan prensa.

Amor o negocio. ¿La posta es importante ? No, los dos puntos son perfectamente válidos en el caldo de la opinión pública. Lo importante es establecer la duda, la fracción suficiente para tejer la red arqueológica de archivo, publicaciones, debate. Borrar el límite entre juego y realidad, entre intereses y convicciones. Y eso vale tanto para Intrusos como para el informativo de las siete, ocho o nueve de la noche.

Sin el sueño por ser famosos o poderosos no hay angustia vital. Sin angustia vital no hay dudas.  Sin la duda (como la establecimos) no hay rating. Sin rating no se venden minutos de televisión. Sin minutos de televisión los productores no venden. Sin productores no hay mundo posible (productores en general y en particular, por eso no quieren tocar el bolsillo a los rurales, ¿no?).

Hay que salir de ese círculo vicioso. Quiero decir: a nadie le interesan dos tipos que van a juntar sus vidas, de eso hay en todos lados. Justamente eso, lo que hay en todos lados, nos va a rescatar de este mundo descripto por Guy Debord en su “sociedad del espectáculo”.

Por eso, Zaira, si tocan la puerta no abras. Ya terminé, salgo de la compu y te preparo la cocoa que te prometí a la tarde.




sábado, 23 de abril de 2011

El día del meteorito

Diez, nueve, ocho,

Los vahos del whisky y las risas nos ayudaron a encontrarnos en cuestiones políticas. Pero eran charlas típicas de borrachos. Nada de cuestiones programáticas, eran soluciones finales clásicas de los beodos. Explico.

En su discurso, Paola era la embajadora de Gea o Gaya, “la de amplio pecho”, la naturaleza anterior al mundo y la razón, la que devino del Caos griego. Ella tiene la clásica angustia que nace luego del pecado original y, por lo tanto, volver a la naturaleza es su expiación. Comprende que el mundo no es sustentable tal como lo explotamos y que se debe parar la maquinaria humana antes que agote los recursos de la tierra.

Textual: “Las consecuencias de ese stop final son daños colaterales”. Es decir, si la muerte de millones de personas servía para detener la gran excavadora de recursos naturales en la que se había convertido la vida humana, chau, se apaga y punto.

Por su parte, Maximiliano confiaba en un instante particular. Compartía la ecopolítica sin hombres de Paola y sumaba un extraño concepto de comunidad.

siete, seis, cinco,

Sostenía la copa, pero también sostenía que era posible la caída de un meteorito en nuestro planeta y que sólo un acontecimiento de tamaña significación podía acercarnos como raza.

La ciencia, tan avanzada como arrogante, será capaz de identificar el meteorito que golpeará el planeta. Simplemente soñar con las consecuencias de tamaña catástrofe lo excitaba. Nos pidió que imagináramos los mares agitados, los terremotos, las cenizas precipitadas sobre la tierra fértil, la incomunicación digital, los recursos escasos.

Aterrador, ¿no?

Una cosa más. Maxi creía en un final sensible. Cuando el cono de sombras invada el planeta, anunciando la caída, todos nos vamos a sentir una comunidad, al fin. Seremos uno y millones, en un empuje empático y uterino.

Para confirmar sus ideas, me mostraron este video:






cuatro, tres, dos, uno,

La cerveza estaba caliente y sin espuma, pero igual la tomo. Un poco para darme tiempo a mí y a ellos también, porque no creía lo que estaba escuchando. Al principio creí que eran un par de ideas infantiles, hasta que recordé la cantidad de películas alusivas* o la cobertura del tsunami japonés. Esto lo creen muchas personas, me dije.

¿Cómo empiezo? Tengo que decir algo. Paso al baño. No es que el documental fuera malo, es que no era novedoso. Para alguien de izquierda, eran temas familiares. Pero uno de esos temas familiares vino a mi mente. Al lavarme las manos entiendo que ambos me hablan del Apocalipsis y no hay nada más político que el final de los tiempos.

Fuente 
En el siglo XIX las ideologías políticas casi no hablan de otra cosa más que del destino final del hombre. Los liberales, afirmando los ideales de la revolución francesa; los comunistas, sobre la base de la crisis del capital y la toma del poder; los anarcos con la desaparición del Estado. Y todo así.

Pero hoy en día no nos interesa. A nadie le importa pensar un poquito en un mundo imaginario y mejor, compararlo con el real y ejercer los cambios para que ambos se parezcan.

Todo eso nos impediría la nueva forma de pensar lo colectivo, que tiene un poco más que ver con el goce sin intermediarios ni lenguaje. Es decir, sin pensamiento ni conciencia. El mundo Coca Cola de las movidas juveniles antes que el de la política de Sophie Scholl, que para el caso vivía su apocalipsis nazi, ¿no?

Sentirte “tal como sos” es imposible si no soy capaz de transformarme en vos y ocupar tu lugar en el mundo, así como quiere Maxi cuando el cono de sombra nos esconda. ¿Cómo explicarle que eso es fascista?

Puedo aceptar que los avances humanos no nos garantizaron una vida más feliz. El siglo XX fue sin dudas el más sicópata. Lo que no acepto es que la industrialización deba sentarse en el banco de los acusados, debe hacerlo el hombre. Algunos.

Buscar un salvador externo e irreflexivo (como la naturaleza o un meteorito, o Dios) no nos quita de las manos el tema central del hombre: las cosas de los hombres son temas de los hombres.

La naturaleza es un tema de los hombres. Otorgarle a la naturaleza el espacio de un “otro” con el cual puedo negociar mano a mano es irracional y suicida. Lo lógico es que la sustentabilidad la dirija el hombre y la defiendan los hombres, y eso se hace con organización, que es un tema de los hombres. Que vuelva la política. Hablo de la polis griega, con todas las letras.

¿Porqué es más fácil pensar en el fin de los días con una explosión antes de pensar en la organización de los intereses de la gente? ¿Cuál final es más loco?


cero, ignición.






* Listado de películas que hablan sobre el fin de los tiempos: si son del tipo ultimátum nuclear es fundamental Dr. Strangelove de Stanley Kubrick 1963, Threads de Mick Jackson 1984, Miracle Mile de Steve de Jarnatt 1988; si viene por la explicación alienígena La guerra de los mundos de Steven Spielberg 2005, La invasión de los ultracuerpos de Don Siegel 1956 y de Philip Kauffman 1978, Independence Day de Roland Emmerich 1996, o si es por pandemia (o zombies, que para las pelis yankies es lo mismo) con The Omegaman de Boris Sagal de 1971, Twelve Monkeys de Terry Gilliam de 1995, Infection de Albert Pyun 2005, Carriers de Alex y David Pastor 2009, o "2084" de George Blumetti del año pasado.

Pero de lo que nos compete, la distropía natural, recomiendo Hijos de los Hombres de Alfonso Cuaró 2006, obvio Armaggedon de Michael Bay 1998, o Deep Impact de Mimi Leder 1998, o la más ajustada para nuestro caso El día de Mañana, también de Roland Emmerich pero de 2004. También recomiendo El tiempo del Lobo de Michael Haneke 2003, o El Síndrome de China de James Bridges 1973.