martes, 27 de diciembre de 2011

Pablo Ibáñez, un autorreportaje

Esto no es una pipa, de René Magritte. Fuente.

Como último artículo del año quería evitar las siempre usuales conclusiones de los últimos doce meses. No se me ocurrió otra cosa más que presentar parte de lo que quiero hacer el año próximo mediante una entrevista, el género más bastardeado y peor hecho cuando se trata de artistas. Hecho, obviamente, por el peor entrevistador. Como dice Whitman, adentro somos un montón.

¿En qué estás?
-Laburando, dos por tres escribo, y compongo música. Quiero hacer algo con la música el año próximo.

-¿Pero dejaste de escribir? Digo, yo sé que siempre estás escribiendo, hablo de ficción.

domingo, 11 de diciembre de 2011

La crisis europea vista por una plástica uruguaya: "Mia patria, si bella e perduta"

Daniela Sersale
Yo soy de los que considera a las entrevistas con músicos, plásticos, teatreros, bailarines y demás, como inútiles. Es muy difícil que una persona con la sensibilidad entrenada diga algo inteligente, que es una exigencia que está visible siempre en las notas. En especial para la gráfica porque, básicamente, es difícil ver o escuchar una pieza artística. Y además, porque no tienen mucho más para decir después de lo que hacen.

En el acuerdo o el disenso, hay excepciones:

sábado, 3 de diciembre de 2011

La Teletón no es la respuesta

Fuente

Empezó la Teletón. Como ya sabemos, es un evento organizado por primera vez en 1978 por Don Francisco, el presentador televisivo más conocido que ofreció Chile. Una nota publicada por Focoblanco recuerda que durante esos años de pinochecato ésa fue la respuesta para resolver un problema público: pagar la salud más costosa para las personas más vulnerables. Y hoy el argumento es el mismo, básicamente. Quiero develar cierto tipo de complicidad en esta acción.

lunes, 28 de noviembre de 2011

El infierno es Claro: todos juntos, todo el tiempo, en todos lados

Fuente
Hace poco me di cuenta que la publicidad de una empresa de telefonía móvil propone una frase: “todos juntos, todo el tiempo, en todos lados”. Recordé dos artículos recientes que colgué en este blog: uno sobre la política-publicidad y otro sobre temas ecológicos. Vamos un paso más abajo, gracias al celular.


miércoles, 23 de noviembre de 2011

Diario El País: “Naaah, pero por qué va a querer irse un uruguayo de España??? Si llegaron los tipos serios!!”



La edición dominical de El País publicó un reportaje sobrelos uruguayos que permanecerán en España, a pesar de la crisis. Algunos números: la “madre patria” tiene un incremento en el PBI del 0,8% en el último semestre y sigue cayendo, una inflación interanual del 3% y el desempleo es del 25,1%. Es decir, la crisis la paga el mundo del trabajo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Para matar a los asesinos de asesinos de perros

Imágenes del video. Fuente
Tres adolescentes castigaron a un perro con tanta violencia que lo mataron. Grabaron el acto en un celular y lo subieron a la red. El hecho generó una conmoción enorme, al punto que los comentarios publicados por los lectores de la información llegaron a solicitar la ley del talión para los adolescentes. Acá hay dos errores gravísimos.

martes, 8 de noviembre de 2011

Run, Forrest! Pero que sea con Nike*

 Fuente
Cuando llega la primavera a la ciudad de Montevideo, una multitud de corredores la atraviesa. Todas las marcas deportivas o las grandes instituciones públicas o privadas organizan una corrida, o un cuarto de maratón, y la asocian a un slogan o interés, tanto público como privado. Esto pretende un golpe de efecto en los medios de comunicación, la cancha donde se juegan los intereses colectivos y el discurso público. Anoto un par de inconvenientes.


martes, 27 de septiembre de 2011

La cultura hará cambios más profundos que el comercio y la industria. Mentira.

Tambores coreanos. Fuente

"La cultura hará cambios más profundos que el comercio y la industria”, dijo un representante de los bailarines coreanos que visita Montevideo. Muy sueltito de cuerpo debido a su gran castellano, el delegado coreano repitió a la cronista de Subrayado una cita que es usual en varios actores de izquierda. Esta afirmación es inocente y pocos delitos son peores que la inocencia en el mundo actual -bailar por un sueño está ahí, ahí-. De aquí nacen dos reflexiones que quiero compartir.


viernes, 23 de septiembre de 2011

Accidentes


Fuente

No sabés cómo quedaron los hierros retorcidos. Roncaban contra la pared de la obra en construcción. El humo que desprendía la trompa del ómnibus no me permitió mirar de manera clara herida alguna. Así que giré mi cabeza hacia la izquierda, hacia mi mejor ojo, para asegurarme que no pasó lo peor. Pero sí, pasó.

El chofer-cobrador enterró la cara sobre el volante y las lascas del parabrisas tajearon toda su nuca, sus brazos, su espalda, su ropa. Es el homicida culposo de una señora mayor que murió bajo el coche. Así, tipo de mi edad. Seguro que murió, porque sus piernas estaban en posiciones incómodas. Me espanté sólo con verlas. Toqué una de sus piernas y aún estaba caliente, pero muerta estaba, dalo por hecho.

Tenía que doblar en la esquina, a la derecha, y no lo hizo. Yo no sé en qué pensaba ese chofer. Yo dejé a mi hija en la esquina y… no, en realidad ella me dejó. Se va con su novio y me deja todas sus cosas. Así que la despedí, helada por la sorpresa que tengo, y retomé mi camino a casa. Cuando sentí a mis espaldas la rabia del ómnibus contra aquella obra, sólo pensé en mi hija. No me fijé en la gente sobre el bus, ni en la señora, ni en la luz roja del semáforo. Yo no sé en qué pensaba ese chofer, pero no sabés cómo quedaron los hierros retorcidos.




martes, 20 de septiembre de 2011

El bordaberrismo spam (1º parte)

Colorados del mundo, uníos!!! Hay varias formas clásicas de comunicación y lucha que fueron cuasi propiedad del frenteamplismo, de toda la vida. hasta que llegó el día en el cual el resto de los partidos políticos comenzó a usar sus herramientas (en especial su aspecto cultural y urbano). Pues bien, lamento informarles que no pueden hacerlo bien, y les voy a explicar por qué.

Fuente 
Me voy a arrogar ese lugar porque, en primera instancia, soy montevideano. El grafitti político nace con la izquierda europea que lideró el Mayo Francés y, por transitiva, la izquierda sindical y estudiantil uruguaya lo recoge por razones económicas. ¿En dónde?, justamente donde laburaban y estudiaban, en la macrocefálica Montevideo de los años ‘80. En esos años, además, la contracultura capitalina usó las pintadas callejeras como herramienta, debido a la negativa de los medios hegemónicos para difundir rocanrrol, básicamente (en esto el musicólogo Coriún Aharonián mantiene una discrepancia*).

En este punto hay que señalar en primer lugar que la posición en los medios de masas de Bordaberry es muy diferente. Por ejemplo, Paula Scorza escribe para El Observador un artículo expresando que las críticas de la izquierda volcaban positivamente la imagen del senador colorado sin un argumento científico que avale su hipótesis, en un espacio que no es el editorial como correspondería. Mientras uno lee esta clase de regalos en un diario (“regalo” a los ojos de la última encuesta de FACTUM), el rock local post dictadura demoró años para demostrar su validez económica y social, y el apoyo de los privados.

Fuente
A la mayor exposición mediática hay que sumar que los extractos sociales de Vamos Uruguay en la capital no conforman el público para el grafitti. La forma es parte del mensaje. Quiero decir que si Jorge Gandini, político nacionalista que mi memoria le asigna los primeros murales con su lista 250 en la capital, utiliza la pintada mural como forma de expresión, es porque hace dos lecturas: la primera que él fue estudiante e integrante de la ASCEEP y que utilizó el graffitti y la segunda, que su caudal electoral mira recurrentemente las paredes (creo que una de las dos lecturas es errónea**). ¿De dónde sacan los colorados que las paredes son un lugar natural para manifestarse? ¿Será que la intención es ampliar el público objetivo que tienen hoy? ¿Será buena esta herramienta de comunicación para ellos?

Sobre la levantada de firmas, típico instrumento especialmente utilizado por la izquierda en la década de los noventa, también tengo un par de consideraciones para reflexionar. Las jornadas de reivindicación de la democracia directa contaban con el apoyo de amplios contingentes de personas de izquierda, pero cuyas militancias se inscribían en herramientas políticas que no necesariamente eran las orgánicas partidarias.

La cultura de izquierda es anterior al gran partido de la izquierda, que es el Frente Amplio. Nació en 1971, pero el sindicalismo uruguayo es de la segunda mitad del siglo XIX, por tanto la izquierda uruguaya está acostumbrada a reclamar mediante mecanismos que no necesariamente involucraban el protagonismo del partido político. Repasemos las consultas populares de los últimos 30 años:

Fuente
- Plebiscito de 1980. Acá, de izquierda movilizada ni hablar.
- Voto Verde. La participación del Frente Amplio es innegable, pero la presidencia de su Comisión fue para Matilde Rodríguez Larreta, de filiación nacionalista y esposa del diputado blanco Héctor Gutierrez Ruiz.
- Plebiscito por la reforma de las pasividades. Organizado por varias entidades de jubilados y pensionistas de diverso cuño político. En éste entra en escena el polimediático Ernesto Murro, por ejemplo. Pero es necesario hacer notar que entre la izquierda existía disidencia: el MPP no apoyó la iniciativa pues la propuesta no topeaba las pasividades altas.
- Ley de empresas públicas. Promovida fundamentalmente desde el sindicalismo y por sectores blancos republicanos. el Frente Amplio votó dividido la participación en el plebiscito.
- Plebiscito por Ancap. Todavía me acuerdo de Astori y de Rubio...
- Plebiscito por el Agua. La cara visible no fue un político frentista, sino la dirigente Adriana Marquisio. Yo también me acuerdo de mi querida colega María Selva Ortíz.
- Plebiscito Rosado y Voto Epistolar. La tardía participación del FA y la paupérrima decisión del sector mayoritario, el MPP, inclinaron la balanza por la derrota. La desastrosa decisión de los medios al no emitir el spot de la Comisión no asombró a nadie. Pero sí asombró que el voto epistolar no apareció en ninguna agenda de debate ni ayer, ni hoy.

Los partidos políticos tradicionales uruguayos conformaron su identidad incluso antes de forjar la nacionalidad. Es por eso que la comunidad espiritual que representan es incluso más fuerte, en términos de influencia, que otros sectores sociales articulados (ARU, CIU, Cámara de Comercio, Federación Rural). Con un sistema de partidos fuerte, y la incorporación del partido de las capas medias y bajas, es muy difícil salir del escenario natural de un partido político, que es el Parlamento. Eso sí lo puede hacer la izquierda, porque tradicionalmente fue más fuerte en otros espacios sociales que en el sistema de partidos, amén de los impedimentos de la Ley de Lemas y la dictadura del ‘73.

Entonces, ¿qué hace un partido político, solo, incitando un plebiscito? ¿Y qué le pasa que no puede captar a los firmantes para su partido? (En primavera se viene "el timbrazo", ¿qué tan necesario es si tienen las firmas y tiempo para alcanzar las cifras exigidas por la Corte Electoral?).

Con esta lectura mis ojos no ven de manera extraña que se consigne la caída de los colorados liderados por Pedro Bordaberry, como dice la consulta de la empresa FACTUM divulgada el pasado viernes.

FRENTE AMPLIO 40%
PARTIDO NACIONAL 24%
PARTIDO COLORADO 11%
PARTIDO INDEPENDIENTE 1%
EN BLANCO Y ANULADO 11%
INDEFINIDOS 13%


La próxima explico porqué la disputa de las redes digitales en política es de derechas.

Y por supuesto, dedicado a Pedro, una canción que define bastante bien cómo viene la mano: "Humo en el Agua" de Deep Purple.





*En el episodio 8 de la Historia de la Música Popular Uruguaya, Coriún Aharonian señala que el financiamiento de los espectáculos de rock se terminó el 1º de marzo de 1990. Tampoco reconoce el origen de los fondos para la radio El Dorado o los espectáculos internacionales Montevideo Rock I y II, o los primeros espectáculos internacionales que llegaron al Montevideo democrático.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Esta noche intentaron robarme

Esta medianoche del 23 al 24 de agosto, volvía a mi casa luego de cenar con unos amigos. Uno de ellos se ofreció amablemente a pagar la cuenta, así que el dinero para abonar mi importe estaba intacto. Unos artesanos me ofrecieron el producto de sus manos y, como estaban buenas, me compré una tuquita por la buena onda que me tiraron. Pero al llegar a la esquina de casa un flaco alto con las manos en el bolsillo y su acompañante, una mujer de unos 16 años, me paran y me piden dos pesos.

Casi nunca pongo plata de los mangueos, así que le dije no. Insiste, pero la respuesta fue la misma. “Me matás”, le respondo. Al tercer pedido yo intento terminar la comunicación y camino hacia un costado. Pero se interpone en mi paso, frente a mí. Como yo soy muy inteligente me digo a mí mismo: “Ah, esto es otra cosa”. Miro a la gurisa y, oh casualidad, también se interpone en mi camino, pero sobre mi costado derecho. El tipo, siempre con las manos en el bolsillo, me explica que tiene un caño y que si no accedo a sus reclamos, me explota. “Ah, esto es un asalto”, me dije mientras me ahogaba sobre mi brillante conclusión.

Sin escucharlo, le replico que sólo podía ofrecerle un cigarrillo, que la niña toma bruscamente de mi mano. Ahí me pide el teléfono. “¿El qué?”, y me repite   “- El teléfono, el celular”, con cara de no estar tan convencido del genial uso cotidiano que hago de mi materia gris. Le respondo con un vehemente “No papá, no, te equivocaste” y ahí si, me abro paso sobre el costado izquierdo de la chica, justo sobre el lugar donde no me detenía su acompañante varón. Pego la vuelta y llego a mi casa. Fin de la historia.

Ahora, ¿qué cosa motivó tanta seguridad como para ejecutar una tentativa de hurto contra mí? Su presencia era más alta que la mía, capaz que fue su confianza frente a mi capacidad de respuesta. Eran dos y yo uno solo, imagino también que fue su ventaja táctica. Su cara era bastante más fea que la mía, pero no creo que sea muy diferente a mi porte de belleza.

Creo que es la capacidad de asustarnos. El Otro es un sujeto radical e impenetrable. Es un abismo, un tajo infinito, una herida cuyo fondo jamás conoceremos. Y si eso es válido para las personas que conocemos, lo es en mayor medida para los extraños que se nos presentan de una, imprevisiblemente. Ellos intentaron convencerme que mi seguridad física es algo que se puede comprar, crearon mi necesidad por ella e intentaron venderme miedo y yo no sabía si eran capaces de garantizar la amenaza. Hoy no compré; mañana capaz que aparece otro chorro con mejor capacidad de venta y ta, no me la juego y entrego lo que haya en mis bolsillos.

Ya me robaron en tres ocasiones. Pero no puedo salir a la calle con miedo. Quiero saber por qué roban, porque si esa pregunta tiene respuesta, se pueden evitar los crímenes menores como forma de vida. En Uruguay no existen estudios académicos ni recopilación de experiencias sobre el tema y es una falta que se debe señalar. ¿Sobre qué estamos trabajando?

La respuesta no es el temor, no puede ser la misma moneda que me quieren cambiar los chorros. Tiene que ser una salida madura y en libertad, sin esa esclavitud que nos acosa hoy llamada miedo. Mi seguridad no es una moneda de intercambio y mañana voy a salir a tomarme una con mis amigos. No por valiente, sino por necesario.

Esta noche intentaron robarme. Pero yo no firmo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Chunking Express: ¿Puede alguien decirme: “Me voy a comer tu dolor”?

Faye Wong Fuente

Otra de cine. En este caso es Chunking Express, la cuarta película del realizador chino Wonk Kar-Wai filmada en 1994. Fue producida en dos semanas y en oriente ganó todos los premios. Gracias a esta película, su realizador consiguió el pasaje al gran cine e incluso a la industria occidental, cuando los directores entraban ahí únicamente con sus relatos de karatekas. Esta nos muestra dos historias de amor, de la cual hablaremos sobre una de ellas.

La primera trata del encuentro entre un policía, el joven Agente 223 que no soportó la ruptura con su pareja y salió a buscar cualquier cosa, lo que venga. Vino una china occidentalizada, con peluca onda Marilyn Monroe, lentes negros y gabardina, “porque nunca se sabe cuándo va a llover o cuándo va a salir el sol”. Ambos están obsesionados con el 1º de mayo de 1994: uno porque es el cumplemes sin ella y la otra porque ese día la iban a matar, ya que los hindúes que transportaban merca y estaban a su cargo se perdieron. Muchos dicen que es una ficción sobre el traspaso de Hong Kong de manos británicas a la China comunista y eso está bien, pero no vamos a profundizar. Nos interesa la otra historia.

Tu infierno está encantador

Hablamos del comienzo de la relación entre Faye, una loquita que no puede encajar su esfera social con su mundo interior y que atiende el carro de chorizos chino, con el Agente 663, otro policía que también perdió un amor. Nuestro agente de segunda, de esos que andan en la calle para mantener el orden, se enganchó con una azafata, una gran metáfora para establecer la idea del amor adulto sin asidero, sin raíces ni otra cosa que presente. La china de la comida rápida se encariña rápidamente con él (en seis horas según la peli) y retiene la carta de despedida que le envía la azafata al Agente, con un sobre que también contiene la llave de su casa. Osea, más claro echale agua, fuiste.

Tony Leung Fuente
Nuestro policía no abre la carta, permite que Faye se la quede. Total, explicaciones sobraban. La soledad del tipo se llena hablando con los objetos, en especial los que guardan relación con la azafata (signo de su quiebre emocional). La curiosidad de Faye es más fuerte y se mete como intrusa en la casa de 663, todas las tardes. Primero revuelve sus cosas, después las ordena, luego deja marcas (le saca el repasador agujereado, cambia los osos de peluche con los cuales conversa el ex férreo agente de la ley, lo llama desde la ventana, cambia las etiquetas de las latas de sardina que come el agente), e incluso se esconde en su armario cada vez que nuestro policía amigo llega de improviso, pues cree que aquella llegará en cualquier momento.

En esos momentos a uno le viene la idea: “ah, pero este tipo es un nabo, cómo no se da cuenta”. Pero demos vuelta el ejemplo. ¿Y si nuestra casa, el lugar más intimo de nuestra esfera social, es en realidad una metáfora de nuestra cabeza? ¿No es justamente esa la tarea de la persona que ingresa a nuestra vida? Las minas llegan, juegan con nuestras cosas, nos cambian la música, las cortinas y el fregón. Hasta esconden la ropa de la otra, con todos sus perfumes naturales. Hacen un ejercicio a escondidas y dejan señales que son, en el mismo acto, un ejercicio de cordura y locura. Nuestra cabeza se convierte en el mundo de fantasía de ella mientras nosotros, claro, nos hacemos los nabos.

Faye Wong Fuente

¿Por qué no te dejás de pensar en labios que besan frío?

Eso sí, está bien que la otra nos limpie, pero el que debe ordenar es uno mismo. En uno de los tantos pires esperando a la viajante, el Agente 663 corre hacia su casa y encuentra un quilombo: el desborde de agua, la ropa en el piso y mojada, el dormitorio desprolijo. Llegó la hora de hacer el trabajo a fondo. Él mismo se encarga de poner todas las cosas de la azafata en un par de cajas, que deposita bien arriba, sobre un estante en la despensa. Al final encuentra a la piba de la comida rápida, acurrucada contra un rincón de nuestra casa/cabeza y temblando por el descubrimiento. Obvio que el paso siguiente es aceptarla, porque uno tiene que dejar de pensar en labios que besan, fríos, para cerrar un ojo y ver cuantos cuernos tiene el diablo. Pero la película tiene un giro cuyo final no voy a contar.

Fuente 
El film tiene un lenguaje onírico, tanto la primera parte como la segunda. No hay historia en su forma clásica, estamos meses en la cabeza/monoambiente del policía, sin mucho sentido narrativo, antes del desenlace acelerado. Es necesario que así sea, para contar el aspecto sicológico de manera interesante. Y nunca consumamos el amor: al término nuestra enamorada ofrece un viaje al agente pero, ¿adónde? “Donde quieras llevarme”, ¿qué otra cosa le va a decir? Y baja el telón.

Mención aparte para la versión de Dreams, el tema de Cranberries, pero en chino. Sí, en chino, cantada en su versión oriental por la propia Faye, que de día es actriz y de noche canta pop de protesta pero oficialista. Es la Britney Viglietti en mandarín.

Les dejo esta versión y el clásico de los Redondos, que para el caso vale. Les pido que no me toquen el volumen, porque a mí me gusta limpiar mi casa con la música bien alta. Y si no me van a ayudar a ordenar, por lo menos me levantan los pies de la alfombra que ya perdí mucho tiempo hablando. Gracias.





Si se decidieron, acá va el link para bajar la película http://bit.ly/idPsWu

martes, 26 de julio de 2011

Artigas Pop: Por qué no me gustó La Redota

Fuente

Hoy estrenaron la pelicula de César CharloneLa Redota” en el Solís y quería poner en debate algunas cosas. Sección cinéfilos primero, porque no es el tema. Muy bueno todo: reconstrucción de época, guión, actores; Esmoris bien, los lugares bien, hay uruguayez. Lo digo desde mi lugar de espectador ya que nunca agarré una cámara, pero como producto película de cine es buena. Las películas de hoy son máquinas trágicas cuyo objetivo es llegar al final y este film cumple la regla. No será Terminator pero encara.

La historia no trata de José Artigas. El presidente Máximo Santos encarga un cuadro del más importante de los Pepes a Juan Manuel Blanes y este, apremiado por el tiempo y las obligaciones, estudia los materiales que la oficina presidencial le dispensa, para hacerse una mejor idea de quién era el tipo éste del que tanto insiste Santos. Estamos en 1886, fundando la república y la nacionalidad.

Así que Blanes, antes de agarrar la brocha gorda, lee los textos artiguistas. “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”, “sean los más infelices los más privilegiados”, "el despotismo militar será precisamente aniquilado con trabas constitucionales que aseguren inviolable la soberanía de los pueblos" (esa es buena), "nada podemos esperar si no es de nosotros mismos" (esa es boluda), toda esa batería de frases escolares, a Juan Manuel no le sirven para pintar una cara. Da la casualidad que encuentra unos retratos de aquel que buscó a José Gervasio para matarlo, y es a partir de esos dibujos que Juan Manuel reconstruye la historia para nosotros. Esa es la película. Pero hay algunos puntos en los cuales me quiero detener.

Máximo Santos
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El papel de Máximo Santos es representar al Estado. No solamente ese lugar fundador que necesita un mito para identificarnos, como propone la película. También vemos los motivos y maneras propias del aparato estatal: desde su burocratismo hasta su represión. Desde apurarlo con los plazos de la pintura, desde la manía por acopiar material del héroe, hasta el final cuando solicita a Blanes que saque la chusma que rodea a Artigas. Santos ES el Estado autoritario, y esa interpretación me parece un error posmoderno.*

Blanes quería sentir a Artigas porque, claro, es un artista**. Así que interpreta los dibujos de Guzmán Larra, el enviado para asesinar al caudillo. Eso sí, los dibujos no vienen con manual, como el arte, así que de lenguaje nunca hablamos. Si no hablamos de lenguaje, no hablamos de política. Yo pregunto: ¿de qué está hecha la sociedad?, ¿cómo nos organizamos sin lenguaje?, ¿cómo nos interpretamos? La cosa pública para los griegos clásicos era aquello que se podía pensar. Hoy no le permitimos hacer eso, ni a Blanes, ni a Artigas. A Santos sí, porque es el Estado y es malo.

El viaje del sicario Larra es evidente, pero no por eso deja de ser malo como maquinaria narrativa. Quiere volver a España ya que es un realista y como tal, no tenía que hacer nada en un ex virreinato. Así que Manuel de Sarratea (malo, muy malo, más que el Estado, ¡así que imaginate!) lo contrata para matarlo. Pero de realista enemigo de Buenos Aires a artigüista convencido, según la película, le hizo falta una hora y media. No es que esté mal, sino que el chiste de identificarme con el sicario para descubrir a Artigas es malo. Explico porqué.

Juan Manuel Blanes
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Larra está enamorado de una mina, que es España. El enamoramiento sirve para no obligarse a explicar política. Es más, tampoco explica la política oriental, se limita a decir que lo más rico que tenemos es nuestro estado permanente de asamblea. (“lo más rico que tienen es su gente”, mientras los representantes de las diversas etnias que apoyaron al artigüismo debaten). Larra conoce a estos, los pueblos, a través de un collage, presentado en unos minutos. Pasan criollos, guaraníes, charrúas, paisanos, negros. Pero pasan, nadie explica porqué lo bancan al Pepe.

A cierta altura de la película la identificación público=Larra=Artigas es un espasmo. Al principio Larra sirve para descubrir al héroe patrio (a tal punto que se presenta como periodista, es decir, como observador objetivo de la realidad, ¿no?). Cuando a Larra se le trastocan los papeles y es ganado por el carisma caudillesco, te das cuenta que la película no se trata de otra cosa que de nosotros buscando a Artigas. Él mismo se lo dice: “Yo soy lo que ellos crean”, mientras señala a los paisanos.

Viene un chasque paraguayo con yerba y tabaco, cuando Artigas esperaba tropa para pelearle a los portugueses y comenzar a tejer una gran América. Matan al chasque. El crimen lo paga un paisano inocente. Eso tomó más tiempo en pantalla que una crisis militar, cuando se le va el coronel Martínez. Es que hablamos de sentimientos en una hora y media, pero no de política. Las frases escolares tampoco sirven para que nosotros lo reconstruyamos, necesitamos sentir al caudillo.

Dos Caminos, de Juan Manuel Blanes
Fuente
En una, Artigas llama al periodista/sicario/público y lo invita a descubrir su secreto: está organizando unas milicias con paisanos. Y el film nos muestra domas camperas, el momento donde el hombre intenta dominar a la naturaleza. No, perdón, esto es una película posmoderna: la doma representa al hombre siendo uno con la naturaleza. Cuando vean la película van a saber de qué hablo. Esta película presenta una conexión empática, uterina e individual con Artigas. ¡Esa es su misión, nuevo uruguayo!

El periodista/sicario/dibujante/espectador de hoy, sólo se puede construir desde este 2011 para poner al Artigas que quiere ver. No derriba ningún mito, que las garchadas ni las pajeadas te confundan (cuando veas la película también vas a entender este párrafo: esa escena sirve para fundir definitivamente a Larra/Artigas, las dos caras de la misma máquina). Dice que es padre de Andresito, que fue contrabandista, que es mujeriego, que no mata a los amigos.

Dice lo mismo que dice el mito pop de este principio de siglo. Lo hace más sólido, más impenetrable y justamente por eso, más personal. Armate el Artigas a tu medida, ésta película no te lo toca. Total, ¡viva la diversidad!

Fuente
Llevamos una hora y media. Los pueblos deciden qué hacer en asamblea. Algunos quieren negociar con los portugos, otros pelear a capa y espada. Larra ya es uno más, como nosotros, presentes en la asamblea. Artigas inscribe una “U” en una lanza y la tira, lo más lejos que puede. Dice que hasta acá es lo conocido, pero después de la lanza está la “utopía”. Claro, querido lector, esto es una película y, como todos los productos posmodernos, no tiene conflicto. No los quiere tener con sus consumidores, no le rinde. La utopía es de cada uno, expuesta en asamblea y ya está, después vemos. El problema es que el “después vemos” es justamente la política, eso que nunca formó parte de la película y que es el mayor legado de José Artigas.

La película va a ser un éxito taquillero porque tiene todas las condiciones para insertarse en la sensibilidad de este momento. Pero me decepciona que lo social y lo político estén emparentados con el collage y el desorden, antes que con la política, la síntesis y el lenguaje.

Collage. Cuando veas el cuadro original que pintó Blanes para Santos, te vas a acordar de mí.


*Todas las interpretaciones van más allá de lo histórico. En efecto, Máximo le pidió un cuadro a Juan Manuel para fundar la patria con imágenes y héroes de leyenda. Lo que cuestiono es desde qué lugar del hoy lo hacemos.



**Así como en una cosa la película se atañe a lo histórico, en este punto no lo hace. Blanes hizo estudios antropomórficos muy serios sobre la cara de Artigas en sus diferentes etapas vitales, en base al famoso retrato de Debray. Pero como toda ficción, tiene todo el derecho a basarse en lo real e ir más allá. Dudo si el lugar que eligió es el mejor.

viernes, 22 de julio de 2011

Cárcel de Campanero: Educación y trabajo como las claves para la rehabilitación de un recluso

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
La prisión está en la cabeza, dice el director de la cárcel de Campanero Rodolfo Machado. Mientras nos explica cuáles son las líneas del nuevo sistema de gestión penitenciaria, dos carpinteros moldean una mesa a golpe de sierras y martillos. Quien toma los clavos cometió un crimen; quien se los entrega es policía, llega a las siete de la mañana para trabajar con el recluso mano a mano, sobre la madera, y lo llama “compañero”.

El Centro de Rehabilitación Campanero es un apéndice de la cárcel de Lavalleja, a pocos kilómetros de Minas, donde viven entre 30 y 40 personas privadas de libertad. Su objetivo es agregar un tratamiento al proceso de reclusión que hoy está vigente, para que los futuros egresados estén en condiciones de vivir en sociedad o, por lo menos, no quiebren la ley otra vez. Básicamente, la política de tratamiento que se imparte en Campanero es trabajo y educación.

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
Acá lo que debe existir es una política de tratamiento penitenciario, afirma Rodolfo Machado, convencido por los cinco años de experiencia del proyecto. Pero para eso, aclara, el sistema debe contar con posibilidades para educarse, para formarse y para trabajar. Y también contar con respaldo de la sociedad civil, organizada hoy en una comisión de apoyo a la cárcel de Lavalleja, concluye.

Este apéndice carcelario cuenta con un astillero, talleres de carpintería, mecánica automotriz y herrería, dos bloqueras, una baldosera, criaderos para vacas, chanchos y cabras, además de la huerta y las horas de cocina, peluquería y cosmética para las mujeres que están recluidas en la prisión femenina.

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
Para que un recluso ingrese a Campanero necesita el permiso de una junta de ingreso, compuesta por las autoridades de la Jefatura de Lavalleja y su cárcel departamental. Ellos evalúan si el caso a estudio es conciente que debe cumplir una disposición judicial, y si posee capacidad para vivir en régimen de semi libertad, porque en este centro de rehabilitación la reja más alta está a la altura de un adolescente. Sin embargo, no hay intentos de fuga.

Machado recuerda que en Campanero hay personas que cometieron delitos dolosos muy graves, pero son infractores de la ley penal que no tienen mentalidad delictiva. “No queremos que se contaminen con internos que tienen mentalidad formada en cárceles, queremos que salgan sin recibirse como delincuentes”.

Una vez ingresado, el nuevo recluso encuentra una barraca para alojarse, que compartirá con dos o tres privados de libertad. Las barracas están construidas con materiales de construcción elaborados o reparados por los propios presos. Cuentan con baño, cocina, calefacción a leña, energía eléctrica, roperos. Son habitaciones tan limpias como humildes, pero están muy lejos del hacinamiento de otros centros penitenciarios.

A Campanero llegan reclusos de todo tipo, inclusive gente que no fue alfabetizada. El centro cuenta con una maestra, un profesor de educación física, de manualidades, de cocina. Como todos tienen una jornada larga de labores, comienzan el día a las siete y, de acuerdo a las capacidades de cada uno, trabajan en lo que saben o aprenden, desde lavar y barrer hasta fabricar materiales de construcción en la bloquera, que elabora unos mil bloques por día.

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
Mantener un centro de rehabilitación de estas características no es caro. Machado asegura que Campanero es capaz de autogestionarse. Además, pagan un peculio a cada recluso por su trabajo de 25 o 30 pesos por día. Quienes producen en la bloquera se reparten 200 pesos diarios.

Pero también producen otros productos que sirven para el consumo interno, como la leche, que no es proporcionada al centro por el Ministerio del Interior. “Y además, un centro de rehabilitación como este es más barato porque no es dinero de los contribuyentes destinado a un recluso que viola la ley una, dos, tres y más veces, como sucede hoy”, explica el director.

Durante el día de la entrevista, un recluso especializado en herrería explicó que sintió un “cambio total” con respecto al trato de otros centros de reclusión. Mientras conversábamos tenía la vista en la regla metálica que mide la extensión de las hornallas que, al finalizar el trabajo, formarán parte de una cocina. Los materiales que manufacturaba fueron donados por los vecinos y la cocina era para la cárcel de mujeres de Lavalleja. El recluso confía en la rehabilitación que proporciona el sistema. “Todos los policías te tratan con respeto, acá estamos con la cabeza en el trabajo”.

La cárcel masculina albergaba unos 21 reclusos hasta la pasada semana, cuando recogimos estas palabras. Pero frente a ellos se encuentra Campanero Mujeres, el centro de reclusión femenino para todo Lavalleja. Allí se encuentran mujeres con aptitudes para un régimen de semi privación de libertad y también reclusas cuya experiencia de vida es un desafío para los objetivos del centro.

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
Una sola barraca aloja a las nueve reclusas. Los dormitorios están separados en habitaciones para madres y para solteras. Ellas se encargan de una huerta, donde alterna unas hectáreas a cielo abierto y otras con invernadero. Cultivan estragón, cilantro, albahaca, morrón, cebollinos, acelga, zanahoria, remolacha. El próximo mes limpiarán un depósito repleto de choclos, donde una máquina para desgranar maíz estará encargada de proporcionar el alimento para las gallinas, que es la responsabilidad de una de las reclusas.

“Estoy viva de casualidad”, concluyó una de las privadas de libertad al recordar su vida en otros centros de reclusión, plagada de abusos y maltratos. Hoy en día es la encargada de la biblioteca. “Los libros clásicos, los mejores, no los puse en el armario porque no tengo más lugar, así que ahí hay literatura barata y de la otra”, confiesa. “Acá el trato es humano. Entre las reclusas hay camaradería, hace mucho que nos conocemos y somos como de la familia”. Ambos reclusos, tanto ella como el herrero, sostienen que el sistema de reclusión de siempre es una escuela del crimen, donde se pierde todo, inclusive la dignidad.

Foto: Walter Paccielo, Presidencia
Rodolfo Machado tiene una visión muy personal dentro de la fuerza policíaca. Cree que en todos los centros del país hay un 33% de reclusos que no tienen necesidad de vivir hacinados y que pueden rehabilitarse en un sistema de extramuros, trabajando y aprendiendo. “Y estoy seguro que en un sistema de intramuros el 95% pueden tratarse en un sistema con trabajo y educación”, subraya. Hoy las experiencias similares se repiten en Colonia y Rivera. Cerro Largo y Rocha construirán en breve centros similares.



video


http://medios.presidencia.gub.uy/jm_portal/2011/noticias/NO_A680/NO_A680.flv


jueves, 7 de julio de 2011

El que lee esto es puto


Hay un nuevo discurso sobre lo específico de los textos para internet. Por ejemplo, los portales subrayan parte del texto porque, al parecer, quien lee páginas web presta menos atención a la lectura palabra por palabra; ahora el ojo barrena en busca de dos o tres líneas que tracen el sentido del texto a leer. Equivale a radiografiar para retener lo escencial del texto, como si las palabras fueran el cuerpo a correr.

Resaltarlo, subrayarlo, ponerlo en negrita, es una operación para un bisturí más filoso. Escribir es organizar el mundo, destacar un momento y jerarquizarlo. A esta interpretación se suma otra, la subrayada. Es reinterpretar lo primero interpretado, para hacerlo más fácil. Y quedan cosas como ésta:

El que lee esto es puto.

Claro, una vez destacado esto, ¿qué otra cosa queda para decir? Nada, porque no es para decir algo, es para retener. Es un dato: objetivo, separado y establecido como tal. Es decir, no se pone en discusión. Por tanto, no es para pensar. Es puto, y se acabó.

Soledad Platero, cuya reflexión sirvió como piedra angular de este escrito, señala que la operación pretende que quien lea repita esto como un loro. Que soy puto. No, mentira. Quiere expresar que un dato no se discute, no se lo piensa. Se afirma o se lo niega, pero no se está a favor o en contra. El dato es apolítico.

Y finaliza poniendo en el tapete algo fundamental. Señala que escribir es reflexionar y poner los significados en conflicto, frente a un mundo de datos y aforismos (¿de twits?). Un mundo que busca el milagro de ser entendido masivamente, sin que nadie tenga que releer, sin conflicto. Eso, sin conflicto. Recuerdo lo del meteorito...

Ahora, esto me abrió otra puerta. Georgina Torello recuerda en su nota -referida a teatro- al filósofo Samuel Weber cuando habla de la tele: si permanecemos donde estamos (el sillón, para el caso) las catástrofes van a estar siempre afuera, van a ser siempre objetos para un sujeto, para nosotros. “Nuestra seguridad es la promesa implícita de los medios”.

Y atrás de esa sensación de seguridad, te vende. Vos mirá tranquilo acá sentado, que yo te explico, te educo, te muestro la realidad digerida y te mecho la publicidad, la música, el consumo. Cambio conceptos: vos leé tranquilo acá sentado, que yo te explico, te resumo, te muestro la realidad digerida y alimento tu consumo.

La idea, como bien refiere el crítico de arte Robert Hugues, “es dejarte ciego para que no tengas tu criterio”, no es para leer la noticia, es para comentar que leíste la noticia: la diferencia radica en que leer es una experiencia real y la otra no, es una fantasía. Como dice Susan Sontag, la conmoción se ha convertido en la principal fuente de valor y estímulo del consumo.

Consumir cosas sin significado ni profundidad no está alineado con un país y un mundo más preparado para debatir, con mayor discusión política y, por tanto, más educado, más justo y con mejor futuro. La palabra es el mejor instrumento para alcanzar un mundo más equitativo.

Por lo tanto, voy a dejar de subrayar palabras en mis textos. Y si lo hago, es porque soy reputo.





"Alien Duce adornó tu esclavitud, y en un edificio en llamas te encanó"


Pd: Y como dice Feinmann “no hay pelotudo que no tenga un blog y ponelo en negrita

lunes, 13 de junio de 2011

Si Zaira Nara me diera bola

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Es imponente la manera en la cual se construye la opinión pública. Que en definitiva es la estructura que los medios de comunicación otorgan a los temas, junto a la devolución de sus audiencias. Éstas últimas, atomizadas, analizadas, comparadas, con todo ese trabajo clínico y detectivesco encima son, con su movimiento, las grandes protagonistas del mareo y lucidez de los tiempos que corren.

Hoy se debatió sobre el impuesto a los grandes terratenientes, cuyo tratamiento se extenderá porque esta tarde el acuerdo no apareció. Es un tema importante que, a pesar de mantener en rigor la estructura económica del país, se vive como la vida o la muerte. La noticia corre como un debate en Intrusos: igual de profunda, terraja y prescindible. Igual de imperiosa, ineludible, o cínica. Y eso que no cambia nada, porque políticamente es un “mensaje” a los más ricos y nada más.

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Lo mismo pasa con el resto de novedades periódicas, como el casorio de Fórlan. No voy a ingresar en detalles que todo el mundo abordó. Me voy a detener en un aspecto. En realidad no importa si Forlán entrega la cola, ni Zaira y su gusto por agrandar sus deudas con la plata de otro, ni los contratos prenupciales, ni el contrato social, ni la tierra y sus impuestos, ni siquiera importa el video, el terrorismo o Lacalle renunciando al Honorable Directorio (eso sí que a nadie le importa). Nada importa.

Lo relevante es que exista un espacio para dudar.

Si eso existe, sirve y se replica. De lo contrario, no es funcional al sistema. Es el motivo del Código Da Vinci, donde un detalle abre un abismo de información para descubrir algo que a nadie le interesa. Pensar que la Iglesia Católica se va a caer porque descubramos científicamente que “el flaco” la puso es bastante infantil. No importa, el volumen de data es apabullante y no conocerlo es quedarse afuera de algo social que nadie sabe muy bien qué es. Es la cultura de masas.

Y la cultura de masas se alimenta de nada. Es necesario que así sea. Alimenta la atención hasta en sus detalles ínfimos, sus quiebres y fisuras. Te engancha para estar en vilo y constantemente renueva sus motivos. Pero los motivos para estar enganchados, la operación de prensa, es no descubrir que en el fondo no existe nada. Como una ola que rompe en la arena y demuestra que no llevaba nada ni nadie. Y ahí reside el poder.

Vamos a dar vuelta un ejemplo. Pongamos que Zaira Nara me da bola. ¿Qué hace un flaco cualquiera para levantarse una mina? Los primeros contactos sirven para conocerse e intercambiar impresiones. Si las impresiones son buenas, el tiempo juntos es mayor y la buena onda nos ilumina; si todo parece acompañarnos, empezamos a salir como pareja y vamos a comer. Son dos tipos que se quieren a un paso de compartir sus vidas.

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Pongamos que no, que me quiero colgar de las tetas de la mina. No solo por atracción sino por prensa. Mercaderes y periodistas siempre persiguieron y perseguirán a los mediáticos y yo aprovecho la volada porque me quiero posicionar. Digamos que a la mina le sirve, porque quiere mantener el perfil de novia de Argentina y evitar la grasa que le chorrea a la hermana.  Morfamos en un restorán paquete y no paro hasta las tapas de los diarios . Son dos tipos que necesitan prensa.

Amor o negocio. ¿La posta es importante ? No, los dos puntos son perfectamente válidos en el caldo de la opinión pública. Lo importante es establecer la duda, la fracción suficiente para tejer la red arqueológica de archivo, publicaciones, debate. Borrar el límite entre juego y realidad, entre intereses y convicciones. Y eso vale tanto para Intrusos como para el informativo de las siete, ocho o nueve de la noche.

Sin el sueño por ser famosos o poderosos no hay angustia vital. Sin angustia vital no hay dudas.  Sin la duda (como la establecimos) no hay rating. Sin rating no se venden minutos de televisión. Sin minutos de televisión los productores no venden. Sin productores no hay mundo posible (productores en general y en particular, por eso no quieren tocar el bolsillo a los rurales, ¿no?).

Hay que salir de ese círculo vicioso. Quiero decir: a nadie le interesan dos tipos que van a juntar sus vidas, de eso hay en todos lados. Justamente eso, lo que hay en todos lados, nos va a rescatar de este mundo descripto por Guy Debord en su “sociedad del espectáculo”.

Por eso, Zaira, si tocan la puerta no abras. Ya terminé, salgo de la compu y te preparo la cocoa que te prometí a la tarde.




lunes, 23 de mayo de 2011

sábado, 7 de mayo de 2011

A mí me gustaba el Charly García drogado (o la crítica que NO hay que escribir)

Mentira, no me gusta ver pasado a Charly. Pero esta semana leí un par de críticas en medios montevideanos donde apuntan las baterías a lugares inadecuados para describir arte.

Daniel Viglione entrevista al músico para El Observador y subraya la falta de respuestas a las cuestiones ligadas con drogas. Hace dieciséis preguntas, siete hacen referencia explicita con la cocaína y el resto a su modo de vida. De música, nada.

Explicita que el músico prefiere no hablar de sus años de descontrol, a pesar de su insistencia. Le pide una reflexión “sincera y cruel” sobre su obra. Y termina con una pregunta Luis Majul (“¿sos feliz?”): consulta qué le pediría a Dios.

Me queda claro que el tipo fue a buscar un titular vinculado a un juicio negativo sobre las drogas. La última pregunta alude a los narcóticos: responde “Seguir recibiendo y dando amor, esa es mi única droga de hoy”. Terminó la nota, obtuvo su titular mareado.

Habría que explicarle a la gente de El Observador que los católicos no son el 100% de sus lectores. Algunos sentimos la atracción por las preguntas inteligentes.

Si bien la entrevista de Gastón Pérgola realizada en enero para El País fue más respetuosa, las últimas novedades para el diario van de la mano del escándalo. Los hijos, Palito Ortega, la medicación psiquiátrica. Aún no hablamos de música.

Gonzalo Curbelo, para La Diaria, no tuvo acceso al músico. Repasó la carrera solista con algún guiño a sus años anteriores. Pero viene con la misma propuesta de fiscal penal, de crítico artístico no.

Curbelo subraya las influencias pop de los años solos y olvida que explotó la samba brasileña (que tocó en Río, Serú Girán nació para tocar en ese festival jazz) y por supuesto el tango rioplatense como ningún músico de rock en Argentina. Habla de las referencias al descontrol general de las baladas en “Cómo conseguir chicas” del ’89, y llega a subrayar su gusto por versionar canciones, y eso lo descubre como un escriba que no quiso destacar lo artístico, señalando lo espectacular*.

Pero la peor crítica de todas es la que publica Brecha con la pluma de Andrés Torreón. La recomposición de la relación con el público, para él, se dará con la producción de espectáculos prolijos, ordenados y profesionales. Esto indica que el semanario de izquierdas, o por lo menos una de sus plumas, considera que la cultura pasa por el intercambio de bienesculturales, que necesariamente exigen estas tres características anteriores.



Y puedo comparar a Charly con estos exponentes, porque Torreón señala su vínculo con Palito Ortega, tomando una posición bastante maniqueísta del mundo.

Si pasamos por alto los niveles artísticos que alcanzó Carlos García Moreno es que no nos llegó al cuore, algo a lo que todos tenemos derecho. Ahora, ese no es el tema del crítico. El tipo tiene que hacer otra cosa.

La posición del cronista de cultura es explicar las influencias musicales, comentar los puntos de vista que la obra refleja, conectar su trabajo con otras voces, descubrir su valor en una estética dada. Es decir, expandir la obra a lugares que ni el propio artista conoce.

Si los tipos no escriben sobre su liderazgo en la  producción de rock sinfónico en Argentina, si no consignan los contenidos de sus letras en plena dictadura, ni la fusión musical, ni los artistas que surgieron y desarrollaron a partir de sus bandas, ni su comprensión de lo que es una canción a lo largo de sus discos, no explican por qué Charly García es así.

Lo que ellos dicen es que no les gusta Charly García porque están por encima de él.

Más allá del valor artístico, el creador debe comprometerse con honestidad en cada obra. Seguir sus valores aún cuando la salud paga. La voz de un tiempo termina de la misma manera que su tiempo. Yo no propongo que matarse es parte del juego, digo que las consecuencias por encontrar nuestros fantasmas y plasmarlo en una obra de arte no tiene un final feliz. Y aquí me detengo, para que cada cual reflexione a su manera.

Pero por favor, que sea una discusión digna del arte y no digna de Jorge Rial.

Los dejo con una canción pop, "robada" de James Brown, que la compuso en los peores años del racismo norteamericano.




 
* Cabe consignar que “Promesas sobre el bidet” la escribió mientras se bañaba y tomaba whisky, que “Demoliendo Hoteles” es anterior al disco que señala, que "Eiti Leda" describe la Coca - Cola, la otra droga de Charly García, que se olvidan de "la línea blanca se terminó" de Llorando en el espejo en Serú Girán, y otros bises destacados.

martes, 3 de mayo de 2011

Citizen Marx. A 70 años del estreno de El Ciudadano Kane.

 Citizen Kane es un film con 70 años de vida. Fue estrenado el 1º de Mayo de 1941 (el 10 de diciembre en nuestro país) y consagró en ese año a sus guionistas con el Oscar (Welles-Mankiewicz, se dice que éste último es guionista colaborador de Alicia en el País de las Maravillas1939).

Sin dudas, cualquier cinéfilo coincidirá que Orson Welles, alma mater del proyecto, es uno de los más importantes directores del séptimo arte por innumerables razones. Hoy vamos a sumarle otro porotito.

En una escena memorable por empalagosa*, Charles Foster Kane deja caer un juguete trineo y esboza su última frase: “Rosebud”. Ese dato lo recoge un periodista que decide investigar su origen. El desenlace viene con moraleja: nos enteramos del abandono familiar, su carrera ligada a los medios, y finalmente su desintegración ética y afectiva.

“Rosebud”, el chiche, simboliza ese mundo materno perdido. El abrazo fraternal como el objeto salvador de su alma. Capaz, con la presencia del amor en su niñez, su vida hubiera contado con otros ejes, sin el final solitario del magnate. Es, claramente, una película moral: hay que buscar las cosas significativas de la vida en otro lado.

Me voy a detener sobre la carga afectiva que Foster Kane otorga al juguete.

Esa carga de afectividad que su dueño imprime en el juguete perdido nos acerca a la definición del fetiche. En Foster Kane lo vemos claramente, como también en alguna tribu perdida en el paleolítico, pero ¿podemos observarlo en nuestra vida cotidiana? ¿¡Eh!?

La libertad, bien supremo. Los economistas, los juristas, los revolucionarios franceses e incluso los periodistas multimillonarios encuentran en el liberalismo el “estado natural” de las relaciones humanas.  La libertad como aquello que puedo hacer sin afectar al otro: el otro como límite de mi libertad. Entonces ¿la libertad es a pesar del otro, excluido de mi fórmula?

Substituyo libertad por producción: La producción como aquello que puedo hacer sin afectar al otro: el otro como límite de mi producción. Entonces ¿la producción es a pesar del otro, excluido de mi fórmula? Este caso sí tiene respuesta: el intercambio.

A través del intercambio, quienes producen cosas se relacionan entre sí únicamente intercambiando (intercambiando = el mercado). Y ese toma/daca se comprende como una relación humana y no de objetos, lo que es en definitiva. Las cosas que tenemos funcionando como intermediarios entre nosotros.

Las cosas que cambiamos son el valor de trabajo que costó hacer ese objeto. El problema es que el sentido de valor está cargado por otro ser humano que, en esa operación, valoriza el trabajo que costó hacer ese objeto. Esto se llama el fetichismo de la mercadería, o la apariencia material del valor de cada cosa producida.
“El mundo de la mercancía es un mundo encantado”, decía Carlos Marx. El mercado iguala todo con la fuerza de un tsunami. Interrelaciona todo, todo es intercambiable, todo lo equivale a dinero, el igualador universal. Todo el trabajo humano materializado, como un chiche, es medible en valor y precio con cualquier otro objeto humano. 

Charles Foster Kane se aturdió con el poder del intercambio y el dinero. Es sin dudas una película moral y lo expresa cuando el magnate en su torre de papel acumula obras de arte que ni siquiera abre. Es la expresión del carácter fetichista del american way of live que, además de enamorar con sus chiches, oculta la forma de la producción de las cosas, oculta que cuando cambiamos cosas lo canjeado es trabajo humano sin rostro.

Que es lo mismo que pensar en los humanos como un medio para alcanzar nuestros objetivos. Nosotros mismos como mercancía.

Y sin rostro a su alrededor, sin contacto humano, el poderoso muere con el recuerdo melancólico de su chiche. Como dice Pedro Aznar, “detrás de esta máscara hay un niño asustado”.




Obviamente, los dejo con Money, de PkFlyd.

* Mentira, es brillante. Le pegaron mucho porque al parecer no es verosímil que alguien haya escuchado el susurro final del protagonista. Como ven, una crítica inútil y absurda. Dejo un análisis sobre la realización de la película http://cinematofilos.com.ar/2007/08/algunas-cuestiones-acerca-de-el.html